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Septiembre 2014 - Año XXIII
Construcción

Cómo elegir los pisos cerámicos más adecuados

Tanto por su estética, costo o prestación, la elección de un piso cerámico tiene que ser realizada con la debida atención y consideración. Por este motivo, es necesaria una correcta selección de los materiales que se ofrecen en el mercado, ya que existe una gran variedad, con cualidades diferentes acordes a los distintos tipos de usos requeridos.

E

n el grupo de los cerámicos existen dos grandes tipos: los cerámicos esmaltados y los porcelanatos. El primero está hecho a base de arcilla, que puede ser de color blanca o colorada. Esta base se recubre con un esmalte brillante o satinado y, generalmente, se presentan en tamaños pequeños, aunque últimamente se los producen en formatos más grandes. Una cerámica esmaltada es, estructuralmente, una combinación de bizcocho cerámico y vidrio, unidos entre sí por medio de una zona de interfaz formada al fundirse los dos elementos a alta temperatura. Todo revestimiento para pisos está sometido a un mayor o menor desgaste. Esto es producto de varios factores, como la dureza de la superficie (esmalte), el comportamiento elástico y, por sobre todo, las diferentes exigencias (tránsito) a las que se verá sometido el piso. La capa vitrificada puede presentar desgaste superficial por un uso inadecuado para este esmalte; por eso, los cerámicos se clasifican en diferentes tipos de acuerdo a la resistencia del esmalte al deterioro. La diferencia que existe entre los cerámicos monococción y bicocción se encuentra en el proceso de fabricación. En el primer caso, las cerámicas crudas se esmaltan y se realiza una sola cocción, o sea: base más esmalte. Según las materias primas y la temperatura de cocción, se logra mayor o menor porosidad en el bizcocho. En la bicocción primero se cocina el cuerpo y luego se aplica el esmalte, para terminar con una segunda cocción final.

Por su lado, los porcelanatos se componen de una base de arcilla refinada mezclada con feldespato y cuarzo. La temperatura de cocción es tan elevada que logra una resistencia muy alta, baja porosidad y amplia tolerancia a los impactos. Se diferencian de la cerámica tradicional en que la cocción, a muy alta temperatura, integra en una sola masa todo su espesor, logrando mayor dureza y total homogeneidad. Vienen en terminación brillante, mate y semimate. Las variaciones en cuanto a la estética son muy amplias: tipo mármol, granito, piedra, metal, colores plenos, entre otras tantas. Las superficies pueden ser naturales, satinadas, semipulidas, rústicas y pulidas.

El porcelanato es conocido por representar sinónimo de resistencia, gran durabilidad, debido a su inmunidad al desgaste y el rayado, y practicidad, pues su mantenimiento es mínimo. Poseen, también, una baja absorción de agua, lo que garantiza que no aparecerán hongos. Son de fácil instalación e ideales para espacios donde se requiere un piso de alto tránsito. Se los recomienda cuando se desea crear una atmósfera natural y fresca con sus colores uniformes, que imitan la piedra o el mármol.

Si bien es cierto que existen diversas opciones, antes de escoger los revestimientos para pisos se debe analizar las condiciones a las que estará expuesto: tipo de tránsito, instalación, mantenimiento, estética, colores y dimensiones. Veamos cada uno de estos aspectos.

El tráfico y uso del espacio

Se recomienda elegir el material del piso en función de la cantidad y el tipo de tráfico que van a recibir. Los pisos cerámicos o porcelanatos ofrecen la mayor resistencia y elegancia, pero tienden a ser muy fríos.

El estado de la base

La calidad de cualquier instalación de piso depende del estado de la base. Para obtener mejores resultados el piso debe estar seco, libre de humedad, estable y nivelado. Para instalar un piso de cerámico es necesario tener una base nivelada, sin imperfecciones superficiales o desniveles que impidan una correcta instalación. En el caso de una renovación, es necesario sacar el piso existente, lo que requiere mayor cantidad de tareas y gastos.

Estilos del diseño

Para un mejor resultado general, se recomienda seleccionar un piso que complemente el estilo general de su diseño de interiores. Es mejor invertir en pisos de buena calidad: el piso no es una pared que se puede pintar o revestir continuamente, y se debe convivir con él por muchísimo tiempo.

Es importante considerar algunas pautas a la hora de la elección de nuestros cerámicos:

  • Definir cuestiones particulares, como cantidad de tránsito que soportará el piso, la frecuencia de la limpieza, durabilidad esperada, exposición a la humedad, agua o sol, exposición a abrasiones o impactos, etc.
  • Más que elegir entre pisos rústicos, brillantes o antideslizantes, se recomienda conocer los tipos que existen como de primera y segunda calidad, identificándolos con el precio: a mayor costo también se tiene una mayor calidad, que se mide con la resistencia al desgaste y la erosión.
  • Se pueden elegir diferentes tipos de pisos de acuerdo al lugar en el que sean colocados: cocina, baño, sala, comedor, habitación, etc.
  • Considerar el tránsito a que será sometido, ya que un uso intenso tiende a decolorar la cerámica.
  • Evitar pisos lisos para exteriores, ya que la lluvia o la humedad podrán volverlos resbaladizos y peligrosos.
  • Comprar un 15% de material extra, lo que servirá para cubrir los desechos por cortes y desperdicios. Además, es importante reservar 1,50 m2 para reparaciones. En ocasiones resulta difícil conseguir cerámicas de igual tonalidad.
  • Utilizar pegamentos especiales que aumenten la durabilidad, resistencia y soporte de la unión entre el piso base y la cerámica.
  • La superficie sobre la cual se coloque el cerámico tiene que ser totalmente plana y compuesta por materia apta para recibirlo.

La importancia de la aislación

Si se trata de obras nuevas que se van a construir sobre terreno natural, es conveniente intercalar entre el suelo y el contrapiso una película impermeable que impida el paso de la humedad y el vapor del agua a la superficie. De esta manera lograremos que el agua no pase y el vapor no condense en las capas superiores, asegurando así la adherencia de algunos tipos de pegamento, evitando eflorescencias y lográndose ambientes secos. Si ésto no fuera posible, se deberá construir un contrapiso y/o carpeta hidrófuga. La dosificación de la carpeta deberá ser 1:3 (una parte de cemento y tres de arena fina), y se agregará durante la preparación un material hidrófugo de calidad siguiendo las recomendaciones del fabricante. Sin embargo, en todos los casos convendrá que el tiempo de fragüe de la carpeta sea el mayor posible antes de colocar el piso (mínimo 15 días). Debe tenerse cuidado de lograr un perfecto empalme entre la capa hidrófuga y la capa aislante de paredes, con el fin de evitar cualquier tipo de filtración. Comúnmente, los revoques gruesos de las paredes se ejecutan antes que el contrapiso, impidiendo el contacto entre la capa impermeable del muro y la carpeta hidrófuga del piso. Para controlar las contracciones del fragüe deberán ejecutarse juntas en el contrapiso y la carpeta. Si los pisos son colocados al exterior, los paños no deberán exceder los 4 metros de lado, con una superficie máxima de 12 metros cuadrados. Además, deberán disponerse juntas flexibles en el perímetro y en los encuentros con columnas, huecos, etc. (de ancho aproximado de 5 a 7 mm). Si los pisos se colocan en ambientes interiores, los paños pueden ser mayores, de unos 5 metros de lado y una superficie no mayor de 20 metros cuadrados. La profundidad de las juntas en el contrapiso y la carpeta deberán ser aproximadamente igual al doble de su ancho. Las mismas se rellenarán con un material elástico. Debe tenerse en cuenta que las juntas del contrapiso y la carpeta deberán coincidir con las juntas del piso cerámico.

Vestir nuestros pisos no es tarea sencilla. Para ello, conviene que nos informemos, capacitemos y sigamos fielmente las recomendaciones para cada tipo de cerámico, ubicándolo donde corresponda de acuerdo a sus características.

La calidad en los pisos flotantes

Existen una serie de factores que influyen a la hora de medir la calidad de los pisos cerámicos. El proceso de elaboración de la cerámica conlleva una particularidad que consiste en que ninguna partida de piezas cerámicas va a ser iguales a las anteriores. Por este motivo se debe considerar ciertos factores que detallamos a continuación:

  • Resistencia al desgaste: La dureza se mide en una escala que se llama PEI (Porcelain Enamel Institute), laboratorio creador del método de ensayo que indica un índice de resistencia al desgaste superficial en planchas cerámicas esmaltadas (expuestas en laboratorio a una carga abrasiva a un determinado número de giros, intentando simular el tráfico de personas). La escala PEI va de 1 a 5, donde 1 es la menor dureza y corresponde a placas que no admiten tránsito, y sólo sirven como revestimiento de paredes.
  • Aspectos decorativos y estilos: la cerámica continúa siendo, en parte, un material de carácter artesanal, aunque los procesos de fabricación se hayan modernizado. Es más, suele caracterizarse por el amplio abanico de opciones decorativas que ofrece. Siempre se ha trabajado como un arte, por lo que permite configurar composiciones originales, dibujos y combinaciones de colores que embellecen las paredes y suelos del espacio en el que se instalen.
  • Dos características importantes de estos son:
    Rectificado: es el proceso para desbastar el lateral de las piezas cerámicas para que pierdan el borde curvo natural que resulta de la cocción. La consecuencia de ésto son cerámicos de corte completamente recto y ángulos perfectos. Por tanto, permite tener juntas más finas y da un aspecto mucho más uniforme a pisos y paredes.
    Pulido: este es el último proceso. La superficie de la pieza se somete a un proceso de abrasión que consigue una superficie con mucho brillo. Se pule el esmalte, que es vidrio, y aparece ese brillo que aporta muchísima luminosidad, aunque debe considerarse que este estilo resulta más delicado.
  • De primera o de segunda: si bien es cierto que los cerámicos de segunda calidad son más económicos, debe tenerse en cuenta que hay defectos que hacen que su precio esté rebajado. Lo que se gana económicamente se pierde en calidad de producto. Las piezas de segunda se clasifican en fábrica a través de un proceso visual.

Los defectos más comunes son: de rotura (cachaduras), de superficie (pequeños pozos o protuberancias), de tono (placas con leve diferencia de tonalidad), de calibre (placas con diferencia de dimensión, por encima de las aceptadas por las normas) y varias más. Hay que considerar que los de segunda no admiten reclamos ni devoluciones, por lo que, a la larga, lo barato puede resultar muy caro.

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