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Mayo 2014 - Año XXIII
Climatización

Cómo combatir el frío en nuestro hogar

por Melisa Pietrantonio

El cuerpo humano consume energía en forma de alimentos, energía que emplea para diversos procesos vitales y queda un residuo, en forma de calor, que también se utiliza para mantener el cuerpo en la temperatura adecuada. El calor se disipa por el ambiente y logra estabilizar la temperatura corporal, pero cuando ésto no sucede se recurre a la calefacción. A continuación un detalle de los diferentes sistemas para calefaccionar un hogar.

A

l momento de diseñar o construir nuestra vivienda, es importante considerar qué tipo de sistema de calefacción vamos a requerir. Hay que tener en cuenta las condiciones climáticas, la orientación y la facilidad de acceso a las diferentes fuentes de energía, además de los materiales utilizados, aislantes empleados en suelos, paredes y techos, entre otros aspectos del diseño. Entre los sistemas de climatización encontramos:

Cálculo de calefacción

Un buen cálculo de calefacción es el que determinará la comodidad que tengamos durante el invierno en nuestra casa; para llevar a cabo esta tarea primero debemos calcular el espacio que deseamos climatizar. Conociendo los metros cuadrados y haciendo un cálculo muy simple, hallaremos las características necesarias del sistema que más nos interesa para la estancia.

Existen dos formas para conseguir que el cálculo de calefacción hecho previamente esté asegurado y mantener así la temperatura que nosotros deseamos. Una de ellas es la manera tradicional, seleccionando un artefacto que trabaje con “picos de potencia”. Los mismos emplean el 100% de su potencia para alcanzar la temperatura programada y cuando la tarea se cumple, la potencia se corta hasta que el sistema detecte que la temperatura ha bajado. Cuando ésto ocurre, los picos de potencia vuelven a hacerse presente.

Se calcula 100 calorías por metro cuadrado, para comprender un poco mejor el trabajo que estamos haciendo, decimos que las calorías hacen referencia a la potencia del equipo. Para hacer el cálculo de calefacción, cuando sepamos cuál es el tamaño del ambiente, sólo tendremos que multiplicar por 100. Por ejemplo, para una habitación de 20 metros cuadrados se necesitan 2.000 calorías de potencia.

Otra posibilidad es recurrir al “sistema inverter”. Éste no corta nunca la corriente y oscila de forma constante sobre la temperatura programada, consiguiendo ahorrar hasta un 30% de energía y amortizando su costoso precio al cabo de tres años. Un inverter sirve para regular el voltaje, la corriente y la frecuencia de un aparato: es un circuito de conversión de energía.

Un sistema de climatización tradicional que quiera enfriar una habitación a una determinada temperatura, lo hará repitiendo continuamente ciclos de encendido/apagado, mientras que uno con tecnología Inverter llevará más rápidamente la habitación a la citada temperatura, sin necesitar después esos ciclos.

Los pisos radiantes. Nos brindan la hermosa sensación de poder caminar descalzos por la casa sobre una superficie agradable y tibia. En este caso, la uniformidad del calor es óptima, eliminando zonas calientes o frías dentro del mismo ambiente. Además, al distribuir la temperatura desde la mitad inferior del cuerpo a la superior, no genera corrientes de aire molestas. Otro beneficio de este sistema es el silencio, el buen mantenimiento del aire y la erradicación de formación de microorganismos en el piso. En cuanto a su funcionamiento, es más económico que los radiadores, entre un 10 y un 30% en su consumo.

Tenemos la clásica instalación con serpentina de agua y también existen unos paneles delgados con filamentos eléctricos que pueden instalarse con facilidad por debajo del revestimiento del piso. Una desventaja de este tipo de sistemas, es la envergadura de la obra necesaria para poder realizar la instalación de los tubos, además de la limitación en la elección del piso. También debe tenerse en cuenta el costo de colocación y el gran desgaste que causa en los muebles del hogar debido al calor emanado.

Calefacción por radiadores. Es una buena opción ya que su forma de transmitir el calor hace que el ambiente sea muy agradable. Se recomienda colocarlos cerca de las ventanas o debajo de ellas. Según el espacio disponible y el balance térmico resultante de cada ambiente, determinaremos el número de elementos de cada radiador y su altura. Estas dos variables (altura y cantidad) se ajustarán a la ubicación del mismo. La calefacción central por radiadores permite administrar el calor de forma individual en cada ambiente, gracias a las válvulas reguladoras que tiene cada radiador. Es un método de calefacción simple y de alto rendimiento. También hay variadas opciones estéticas para los elementos radiantes, de manera de poder integrarlos con el resto de la decoración del lugar.

Sistema central de aire caliente. Se instala como un complemento de la instalación de frío, ya que la diferencia de costo de incluir un calefactor en un equipo central de refrigeración es mínima. También está basado en una caldera que puede ser eléctrica o a gas. Su principal ventaja es la simplicidad de su instalación, la velocidad con la que calienta los ambientes y su costo, que suele ser inferior a los otros sistemas. Una desventaja podría ser el tamaño de los conductos y la eventual aparición de ruidos, si no se calibra correctamente. Otra consideración es la baja inercia térmica del sistema, es decir, que conserva el calor solo poco tiempo después de ser apagado.

Es ideal para lugares que no son habitados de forma permanente, como habitaciones de hotel, oficinas o casas temporales.

Paneles eléctricos infrarrojos de bajo consumo. Se atornillan a la pared y emiten calor por el calentamiento de una placa metálica, que no quema al tacto. Su apariencia se mezcla con el color de la pared y tiene poco espesor. No deben ser instaladas debajo de las ventanas para evitar la pérdida de temperatura.

Un sistema tradicional de calefacción son las chimeneas y las estufas. Las mismas, suelen utilizarse como complemento de otros tipos de calefacción. Habitualmente, el combustible que utilizan las chimeneas es de origen orgánico, como la madera y, cada vez más, opciones económicas y ecológicas como la biomasa o el bioetanol. El bioetanol posee un alto poder calorífico, que se proyecta por convección a la estancia en la que está en funcionamiento y hace que el 100% de las calorías emitidas permanezcan dentro del ambiente. Éstas son muy requeridas últimamente, ya que la chimenea puede ser una verdadera caldera de calefacción, bien sea produciendo aire caliente distribuido por convección natural o forzada o agua caliente para circuito de radiadores. Determinados aparatos se equipan con un carenado que permite crear la convección para que el aire precalentado alrededor de la cámara de combustión se transmita a la estancia, tanto por el frontal de la chimenea como por las rejillas de ventilación colocadas en la instalación. Además, algunos modelos disponen de unos collarines en el techo del carenado para poder canalizar este aire y llevar el calor a otras habitaciones de la vivienda a través de unos tubos flexibles. Por último, hay equipos preparados para calentar agua que se envía a la red de radiadores de la casa. Algunas estufas están diseñadas para instalarse de forma independiente y sin revestir, con una obra mínima que generalmente implica la colocación de la salida de humos y la preparación de un espacio no combustible rodeándola, si no existiera de antemano.

Los calefactores son una opción muy tenida en cuenta a la hora de climatizar un ambiente. Los hay de varios estilos: sin salida al exterior, de tiro natural y tiro balanceado. Los calefactores sin salida al exterior alimentan su combustión utilizando el oxígeno del ambiente y despiden el producto de combustión también al ambiente, razón por la cual no deben instalarse en baños ni en dormitorios. Los ambientes donde se instalan deben contar con las rejillas superior e inferior reglamentarias de ventilación.

Los calefactores de Tiro Natural tienen un conducto al exterior por medio del cual evacuan los residuos de combustión, y utilizan el oxígeno del ambiente para su funcionamiento, por lo que NO deben instalarse en baños, ni en dormitorios. El ambiente donde se instale debe contar con la rejilla inferior reglamentaria de ventilación.

Los calefactores de Tiro Balanceado tienen una doble comunicación al exterior, por medio de la cual toman el oxígeno del exterior y despiden los residuos de combustión al exterior. Pueden instalarse en todo tipo de ambientes, inclusive en baños y dormitorios.

Eficiencia de las calderas

Las calderas son artefactos que sirven tanto para climatizar una estancia como para proporcionar agua caliente a las residencias, dependiendo, claro está, de cómo se las utilice; muchos asumirán que el funcionamiento de una caldera es algo bastante complejo, pero por el contrario, estos artefactos trabajan casi de la misma manera que cualquier tipo de calefactor.

Las calderas de condensación son las más modernas y eficientes. Con un equipo de gas de condensación se consiguen rendimientos mayores al 100% gracias a la restitución del calor latente, también permite la utilización continua de este potencial de calor gracias a la condensación del vapor del agua dentro del cuerpo del artefacto. Trabajan a bajas temperaturas (40-60°), combinando un alto rendimiento con bajas emisiones. Las calderas clásicas, en cambio, tienen un rendimiento del 90%, mientras que el calefón es uno de los más ineficientes calentadores: aprovecha sólo un 25% de la energía que consume. En relación con los equipos antiguos, los de condensación pueden ahorrar hasta un 40% de energía.

Dentro de lo que hay que saber para asegurar el correcto funcionamiento de una caldera, se encuentran aspectos como el nivel de agua. Por ejemplo, podemos decir que las labores de este artefacto dependen casi un 100% de este parámetro. El nivel de agua apropiado de una caldera variará dependiendo del fabricante pero, generalmente, podemos señalar como “normal” cuando ésta se encuentra llena hasta los dos tercios del vidrio de nivel; a medida de que ésta funcione, el agua se transformará rápidamente en vapor y saldrá del sistema. Observar el funcionamiento de una caldera es primordial para asegurarnos que no provoque accidentes y para prolongar su vida útil.

Energías alternativas en calderas

En aquellos lugares donde no es posible la utilización del gas de red para el funcionamiento de los sistemas de calefacción, una buena y nueva opción son las calderas eléctricas. Las mismas resultan muy eficientes ya que la energía eléctrica que suministra con una fuente de calor es uniforme. Al estar impulsadas por electricidad, estas calderas disminuyen al mínimo los efectos secundarios que puedan darse, tales como el monóxido de carbono, escapes de gas y contracorrientes, que son accidentes comunes en los aparatos típicos de los calefactores alimentados a combustibles. Son aplicables en sistemas de calentamiento de agua sanitaria por generación instantánea o acumulación indistintamente, tanto como para producción de agua caliente para calefacción por piso radiante, radiadores o fan-coils.

La calefacción es un elemento esencial para el confort del hogar. Cada usuario elegirá el sistema que más le satisfaga, bien sea por el tipo de energía empleado, porque le resulte más cómodo de usar, porque prefiera un determinado tipo de calor o porque resulta más fácil de instalar. Conociendo las ventajas y desventajas de cada sistema de calefacción, elegir el adecuado será una tarea mucho más sencilla. Conseguir la temperatura ideal para nuestro hogar es posible; sólo hay que saber qué se quiere lograr y cuánto se desea invertir.

Palabra Autorizada

El Presidente de la Cámara de Instaladores de Gas y Afines, Juan Manuel Palma, nos dio una serie de pautas a tener en cuenta a la hora de realizar una instalación de un sistema de calefacción. Lo principal es acudir a un instalador matriculado para que nos indique los pasos a seguir. Se puede solicitar un listado general de instaladores, agrupados por categorías, en la sede de Camuzzi o un listado de matriculados asociados en la misma Cámara. El especialista hará una revisión de las zonas a instalar los artefactos, verificando las ventilaciones y realizando un cálculo matemático que le permitirá obtener el balance térmico. En base al mismo, indicará la cantidad y características de los artefactos que requiere el espacio a climatizar.

Ante la consulta de qué sistema de calefacción es el más recomendable, Juan Manuel nos mencionó que hay varias alternativas buenas y utilizadas, pero al que más se recurre últimamente es el de piso radiante, no sólo por sus características térmicas, sino que además es mucho menos costoso en sus materiales que otras opciones, tal como los radiadores.

Otro tema importante es el de las pérdidas de gas. Palma recomienda llamar a un instalador matriculado para que realice una revisión de las cañerías e indique los pasos a seguir para su reparación.

Para tramitar el pedido de una instalación, hay que presentar un plano de gas de la misma, acompañado con planillas de ubicación de terreno y propiedad. Una vez ejecutada la instalación, se debe solicitar una inspección parcial de cañerías, con las mismas descubiertas. La inspección final se realiza con los artefactos colocados y las llaves de paso abiertas, verificando la hermeticidad de la instalación por medio de la inyección de aire a una presión de 200 g/cm2, controlando asimismo, las ventilaciones. La cocina es el elemento primordial en una instalación de gas, por lo cual debe estar colocada en la inspección final y tener las ventilaciones adecuadas: una superior a 30 cm del cielorraso y una inferior, cuyo borde superior debe estar a 30 cm del piso, constituida por una rejilla de una medida de 20cm x 20cm o mayor, en caso de ser necesario. El resto de los artefactos (termotanques, calderas, etc.) pueden ser colocados a futuro. La ventilación debe ser a los 4 vientos, es decir, sin obstáculos que dificulten la salida de los gases quemados.

También se nos indicó que es importante saber el color que debe tener la llama de gas para poder determinar el buen funcionamiento del artefacto: una llama amarilla indica que el instrumento está quemando mal y requiere una revisión y una llama azulada determina el correcto funcionamiento del mismo.

Recalcó que, ante cualquier inconveniente, se debe acudir a un especialista para que realice la verificación correspondiente de la instalación.

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