El sitio de la construcción del sur argentino

Enero 2014 - Año XXIII
Editorial

Un fin de año al rojo vivo

Ing. Ricardo R. Kloster - Director
A

l cierre de la última edición del año, la ciudad de Bahía Blanca fue noticia nacional al medirse el día lunes 16 de diciembre la temperatura más alta del país, con una sensación térmica que orilló los 50oC y que generó múltiples reclamos de usuarios que sufrían cortes de luz “no programados”. Similar situación se vivió en numerosas ciudades del interior del país y en la capital federal, produciéndose en ella el epicentro de los reclamos por su gran densidad poblacional.

El calor excesivo incentiva el consumo de energía, el sistema eléctrico comienza a operar al límite de su capacidad y la distribución sobrecargada satura conductores -cables- y transformadores, llegando, a veces, a producir la salida de servicio de alguna subestación, que es la que deja a barrios o ciudades enteras sin electricidad. Habitualmente los problemas se generan en esta etapa -la distribución- y por sectores; por ello es que los reclamos provienen de distintos lugares en una misma ciudad.

Según un comunicado oficial del Ministerio de Planificación de la Nación, “como consecuencia de las altas temperaturas registradas, el mayor nivel de actividad industrial y la mejora en la calidad de vida de la población, se produjo un nuevo récord nacional en el consumo eléctrico”, el que generó los cortes de electricidad, con todos los incovenientes en la vida cotidiana que tanto depende de este servicio.

Es aquí cuando aparecen las culpas compartidas. Por un lado el gobierno acusa a las empresas distribuidoras de no invertir para prevenir estos problemas y por otro, las empresas manifiestan que a causa de las tarifas atrasadas no disponen de recursos para proveer un servicio de alta calidad. Lo cierto es que, en estado de cosas, el usuario es el que paga “el pato de la boda”.

La falta de previsión oficial para que no se produzcan estos inconvenientes, buscando un “uso racional de la energía” mediante la educación y la eficiencia energética en la construcción, en un país en el que en los últimos años se vendieron cuatro millones de equipos de aire acondicionado, es notoria. Creemos que es muy bueno que se eleve la calidad de vida de muchos, pero debe, a su vez, preveerse una eficiente distribución de la energía, con políticas que controlen que las empresas cumplan con un plan de readecuación de líneas y equipos.

Por otro lado, si las empresas distribuidoras tienen más clientes y más consumo, si existe, además, un incremento en la demanda industrial como consecuencia de una mayor actividad en el sector, es por lo menos poco sólido el argumento de echarle todas las culpas al actual nivel de tarifas, máxime cuando existe aún un importante subsidio de las mismas por parte del gobierno nacional.

Esperemos que se lleve adelante un plan de contingencias que permita paliar esta situación de crisis energética para que podamos pasar el verano en las mejores condiciones posibles.

A pocos días de culminar un nuevo año de actividad, y recordando que en noviembre nuestra editorial celebró su vigésimo tercer año de vida, queremos aprovechar la oportunidad para saludar y desearles Felices Fiestas a todo el sector de la construcción, que permanentemente acompaña el esfuerzo realizado por nuestro equipo de trabajo permitiendo llevar a sus manos un producto de mejor calidad.

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