El sitio de la construcción del sur argentino

Septiembre/Octumbre 2013 - Año XXIII
Al borde de la línea

Obras que conmueven

por Ing. Mario R. Minervino

El ingeniero civil José Néstor Distéfano (Mar del Plata, 1931 - Berkeley, 1975) fue uno de los pioneros en el diseño y cálculo de estructuras laminares, destacándose por sus innovadores proyectos recurriendo a lo que en geometría se conoce como paraboloides hiperbólicos.

Los paraboloides de Distéfano

¿Cómo se genera un paraboloide hiperbólico?

Existen superficies que se generan por la traslación de una generatriz curva sobre una directriz(1) también curva, con curvaturas opuestas, contenidas en planos normales entre sí y con sus ejes paramétricos paralelos. Cuando esas curvas son parábolas, la superficie resultante recibe el nombre de Paraboloide Hiperbólico (ph). El ph es un caso particular de superficie de curvatura total negativa reglada no desarrollable, por cuanto también se la puede generar mediante una recta generatriz apoyada en dos rectas alabeadas que son las directrices de la superficie que generan. Existe un punto en la superficie en el que coinciden los vértices de las parábolas directriz y generatriz. La superficie se identifica como hiperbólica porque al ser intersectada por un plano horizontal, por encima o por debajo de dicho punto, se determina una hipérbola. El ph es, en definitiva, una superficie de doble curvatura que se puede generar de esas dos maneras.

(1) En geometría la directriz es aquella línea, superficie o volumen que determina las condiciones de generación de otra línea, superficie o volumen (que se llama generatriz).

De “Estructuras de grandes luces”. Arq. Daniel Vedoya, Edición ITDAHu, Corrientes, 2009.

En oportunidades anteriores hemos publicado algunos de sus trabajos, por caso la cubierta colgante del estadio de básquet del club Estudiantes de Bahía Blanca y la singular obra destinada a dar cobijo a los floristas en el cementerio parque de Mar del Plata.

En esta oportunidad mostraremos dos obras inéditas, ignoradas por más de 50 años. Se trata de los diseños de dos cubiertas ejecutadas en las localidades de Tres Arroyos (Buenos Aires) y Leones (Marcos Juárez, Córdoba) que dan cuenta de la capacidad creativa y técnica de este profesional.

Una fiesta nacional

Al arquitecto Daniel Vedoya no le tomó demasiado tiempo “reconocerse” en una de las fotografías que recibió a través de su correo electrónico desde Bahía Blanca, más allá de los 50 años transcurridos. La misma lo muestra en sus labores en el UMNE, donde tuvo oportunidad de trabajar durante un año bajo la dirección de Distéfano.

“El de la fotografía soy yo, aunque con un peinado distinto al que tengo hoy (jejeje). Se trata de un ensayo en un proyecto que trabajé en 1964”, contestó el profesional a poco de ser consultado.

Puntualmente, la imagen lo muestra realizando mediciones en un modelo a escala de una singular estructura que serviría como cubierta del palco de coronación de la reina de la fiesta Nacional del Trigo, celebración que desde la década del 40 se realiza, cada año hasta nuestros días, en la localidad de Leones, partido de Marcos Juárez, Córdoba. La construcción se ubicó finalmente en el parque de 16 hectáreas donde se realiza esa celebración, dentro del club Leones Deportivo Agrario Social y Biblioteca de esa localidad. “Se trataba de un paraboloide hiperbólico de planta romboidal, con las características son comunes a este tipo de estructuras pero con una innovación en cuanto a los apoyos, ya que también eran paraboloides hiperbólicos”, explicó Vedoya.

C.V.

El arquitecto Daniel Edgardo Vedoya es, a sus 74 años de edad, profesor Titular en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) en el área de Tecnología de la Construcción. Egresado de esa Universidad en 1963, un año después obtuvo una Beca de Posgrado del CONICET, desarrollándola en el Instituto de Mecánica Aplicada y Estructuras (IMAE), bajo la dirección del Distéfano. Desde 1977 es investigador del Programa de Incentivos de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, Ciencia y tecnología de la Nación. Es autor de libros y publicaciones de carácter científico y didáctico y de numerosas ponencias ante Congresos y Seminarios. Fue decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UMNE entre 1986-1990 y 1996-2000. Es Director del Instituto de Investigaciones Tecnológicas para el Diseño Ambiental del Hábitat Humano (I.T.D.A.Hu.).

La membrana de laboratorio estaba dotada de una armadura postensada y el ensayo consistió en disponer cubos de hormigón apoyados en una plancha metálica que se mantenía vinculada a un hierro que atravesaba la lámina y, en su extremo superior, se ubicaba otra plancha, habiendo entre ambas un colchón de espuma de goma que permitía repartir la carga en forma casi uniforme. 

Los casi 50 años transcurrido no han hecho mella en la memoria de Vedoya, quien más allá de pedir disculpas por “algún cero que se le escape”, explica que las mediciones se realizaron con extensímetros eléctricos a resistencia (strain gages), mecánicos de puntos (demec), con una sensibilidad de 0,001 mm, y un controlador Baldwin.

La cubierta de Tres Arroyos

Sin dudas las pruebas tuvieron resultados favorables ya que la particular silueta de este diseño puede advertirse en el parque mencionado, así como su readecuación mediante efectos luminosos para servir de escenografía a distintos espectáculos.

Vedoya explica, como aporte adicional, que, desde el punto de vista técnico, el paraboloide hiperbólico (ph) es una superficie de las consideradas “de curvatura total negativa”, las de mayor estabilidad ya que en ellas ambas familias de cables tienen concavidades opuestas y ejercen simultáneamente una acción y reacción permanente en sus puntos de unión.

La familia de cables principales está determinada por parábolas con concavidad hacia arriba, que soportan las cargas de peso propio (y las sobrecargas), mientras que la de los cables secundarios contrarrestan la acción del viento y reciben la tensión previa con sus parábolas con concavidad hacia abajo.

La estabilización de un ph se logra no sólo por la tensión previa aplicada a los cables secundarios y, a través de éstos, a los principales, sino también, y principalmente, por producirse entre ambas familias un permanente intercambio de tensiones originadas en su concavidad y convexidad simultánea.

En el ph la interacción entre cables principales y secundarios se da en la unión de unos con otros, por su particular distribución. Esto es así dado que los cables principales actúan colgados de sus extremos y son los portadores del peso propio de la estructura y de la cubierta, mientras que los secundarios se apoyan en los primero y son los encargados de soportar la acción del viento.

Transitando por la ruta nacional 3, a la altura de Tres Arroyos, puede observarse, sobre mano derecha en sentido de circulación hacia Buenos Aires, una particular estructura tipo paraguas invertido, dentro de un generoso terreno.

Se trata de una planta expendedora de gas envasado de Repsol-YPF, destino con el cual la obra fue ejecutada los primeros años de la década del ‘60 para la firma Algas Tres Arroyos S.A. Básicamente la obra dispone de una plataforma elevada dos metros del suelo, destinada al envasado de gas y cubierta por un paraboloide sostenido por una única columna central de sección cruciforme, de brazos iguales. La construcción fue ejecutada por la firma Maté y Soriano y el cálculo estructural y su diseño es autoría de Distéfano. Una publicación de la época menciona que “la ingeniosa obra” –en referencia a la singular cubierta--, más allá de su forma “extraña” no era más que “un techo común” –desde el punto de vista funcional– que “en lugar de ser de chapas es de hormigón” que servía para cubrir una superficie de 240 metros cuadrados. Se mencionó además que era “una de las pocos, sino el único” en su tipo realizado en el país.

La decisión de armar una plataforma abierta en su perímetro tiene que ver con la operatividad del gas. En el lugar se procedía al llenado, por medio de picos semiautomáticos con capacidad para llenar 3.500 litros por hora, de garrafas de 5, 10, 15 y 35 litros. El lugar no deja embolsar en la plataforma el gas que se pierde en el manipuleo, facilitando su inmediata salida al exterior.

La mencionada nota indica que “el cálculo matemático” del paraboloide estuvo a cargo “del joven profesional argentino” Distéfano –que tenía entonces 30 años de edad– quien “muy pronto”, se aseguró, “destacó muy singulares dotes y dominio de la técnica del Hormigón Armado”.

Hoy la planta es operada por Repsol-YPF Gas, de la firma Lino Lan S.A. “Siempre alguien nos pide permiso para tomar fotos. Se nota que se trata de una obra especial”, mencionó el encargado del lugar en ocasión de nuestra visita en 2012, dando cuenta de lo atractivo que todavía resulta este diseño estructural.

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