El sitio de la construcción del sur argentino

Julio 2013 - Año XXIII
Noticias y Novedades

Ondulaciones de luz, sombras y metacrilato en Vitra Campus

Por primera vez en su extensa carrera Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, integrantes del estudio “SANAA”, diseñaron un edificio industrial, al cual dotaron de particulares características.

Ubicado en el Vitra Campus deWeil am Rhein, en Alemania, el edificio muestra sus caras plastificadas en el blanco suave y pulido del metacrilato moldeado. Sus ondulaciones recorren el perímetro de la fachada y su dinámica estática se altera y alterna, en períodos de luz y sombra, desplazándose a medida que avanzan los pasos de quien la recorre.

La piel exterior se ha resuelto con paneles de vidrio acrílico (polimetilmetacrilato) de doble cara: una exterior, incolora y transparente, y otra interior, blanca y opaca, montadas con fijaciones mecánicas y ancladas al cerramiento vertical.

Para conseguir el efecto de oscilaciones, se han utilizado tres modelos de paneles de 1,80 m de ancho por 11,00 m de alto. El mismo panel puede instalarse en dos posiciones diferentes (rotado 180º), de manera que la solución permite trabajar combinando seis variables.

Los paneles individuales, inicialmente planos, se ondulan mediante un proceso de moldeado al vacío o termoconformado a 60 grados, con el fin de darles la estructura deseada.

Se desarrollaron tres elementos distintos con una sucesión irregular de ondas más estrechas o más anchas. Además, como los paneles colgados de manera invisible se podían instalar girados en 180 grados, se consiguieron seis tipos distintos en la sucesión. El objetivo de la disposición era evitar un patrón evidente y la perfecta armonización con las aberturas de la fachada (ventanas, muelles de carga, puertas).

Vista de lejos, la fachada parece homogénea gracias al color blanco y a su brillo casi surrealista, pero a medida que uno se acerca gana en vitalidad y profundidad. Además, como solo se puede apreciar una parte del volumen completo, desde afuera el edificio parece mucho más pequeño. Se incorpora una impresión de ligereza y transparencia, puesto que en ninguna parte se puede ver realmente el pabellón completo.

Desde el exterior tampoco se aprecia que la planta no es un círculo perfecto. Aquí se podría pensar en una idea japonesa que afirma que la imperfección y la perfección estética no son contradictorias.

A la vista de este proyecto para Vitra, Sejima y Nishizawa también dejan entrever la viveza del dibujo a mano alzada, que para ellos siempre está al principio de todo diseño.

Locales comerciales en estantes de vidrio

En una esquina del barrio tokiota de Omotesando, ha abierto sus puertas una nueva tienda firmada por el arquitecto Rem Koolhaas, para la marca de accesorios Coach. Inspirado en las estanterías de madera que exhibían los productos en los primeros establecimientos de la compañía neoyorquina en la década del ‘40, un patrón con forma de espiga se repite en las fachadas del edificio, -un cubo translúcido de dos plantas-, y también en el sistema modular flexible de las estanterías, construidas con paneles de vidrio esmerilado, diseñadas por OMA para adaptarse a las necesidades de las nuevas tiendas. A modo de faro, una torre iluminada las 24 horas del día que alberga la escalera ocupa el corazón del edificio.

Fundada en 1941, Coach comenzó como una tienda de artículos de cuero, mostrando sus productos en una repisa de madera de una sola fila. El repertorio de marcas se ha ampliado desde entonces para incluir ropa de abrigo, calzado, joyas, relojes y ropa de verano, que se venden en una variedad de espacios, desde boutiques hasta grandes almacenes.

Inspirado por la claridad de la estrategia original de las tiendas Coach, OMA ha diseñado una unidad de exhibición modular lo suficientemente flexible para dar cabida a las necesidades de cada producto. Las posibilidades espaciales de este sistema refuerzan la misión de Coach de representar “la lógica y la magia”.

La novena tienda Coach en Japón es una esquina en un importante corredor comercial en Tokio. En comparación con las elevaciones cada vez más decorativas que caracterizan Omotesando, OMA integra pantallas en la fachada, comunicando la presencia de la marca desde dentro hacia fuera. Los muebles de exhibición se apilan en un patrón como espina de pescado, de orientación vertical y horizontal, para facilitar una serie de escenarios. Desde el exterior, la fachada de doble altura presenta una vista ininterrumpida de la colección completa, con un marco específico para cada producto. Visto desde el interior, la translucidez de la unidad crea un telón de fondo activo para la mercancía, filtrando el paisaje urbano hacia el interior de la tienda.

Además de la fachada, OMA diseñó una torre flotante de unidades iluminadas que encierran la escalera central de la tienda. De esta manera crea una condición en la que el comprador está rodeado continuamente por los productos, mientras que al mismo tiempo se libera espacio de suelo.

En Sidney, otro edificio busca ser postal

El estudio Wilkinson Eyre Architects ganó el concurso internacional para diseñar la mencionada como “próxima obra maestra de Sidney”, en Australia. Seleccionado sobre otros tres estudios –Renzo Piano, Adrian Smith + Gordon Gill, y KPF– la firma con sede en Londres será responsable del diseño de un icono escultórico para acoger la sede del Sidney Resort, lujoso hotel seis estrellas en un sitio de 6.000 metros cuadrados en el paseo marítimo del centro de la ciudad, en el barrio de Barangaroo.

El rascacielos alcanzará los 235 metros de altura y ofrecerá 350 habitaciones y suites, además de cuatro restaurantes, una cafetería, spa y piscina en la azotea.

Al ganar el concurso, Chris Wilkinson, Director de Wilkinson Architects, declaró: “Sidney es una de las ciudades más bellas del mundo, y es un gran privilegio diseñar un edificio tan importante en el paseo marítimo. Mi ambición es crear una forma escultural que se levante en el horizonte como una obra habitada, con distintos niveles de transparencia, golpeando una nueva imagen clara en el cielo”.

Paul Baker, Director de Wilkinson, explicó que “la arquitectura se inspira en la naturaleza, compuesta de formas orgánicas que proporcionan una forma abstracta, que no trata de imitar una planta o flor sino que deriva del sitio y el espíritu del cliente. Su geometría curvada emana de tres formas que se retuercen y se levantan: la primera forma se despega hacia el exterior, para formar el hotel y las dos restantes se doblan juntas hacia el cielo”, mencionó.

Un colorido gusano en la Antártida

La estación científica Halley VI, en el Polo Sur, inaugurada el 28 de febrero último, se presenta como un diseño futurista que ofrece respuestas para exigencias climáticas extremas con un propósito de eficiencia energética. “No creo que sobrevivamos otros mil años sin escapar de nuestro frágil planeta”, dijo hace un tiempo el físico británico Stephen Hawking. Otro británico, el arquitecto Hugh Broughton, acaba de dar algunas respuestas a una pregunta recurrente: ¿Cómo se las arreglará el ser humano para vivir en condiciones extremas, incluso en el espacio exterior?

La estación de Reino Unido Halley VI en la Antártida, proyectada por su equipo con un presupuesto de 30 millones de euros, supone un reto científico y existencial. La zona habitada más próxima se encuentra a 700 kilómetros y los víveres son suministrados dos veces al año. Los investigadores residentes suman 73 en los tres meses de verano y 16 en el inacabable invierno. Estos últimos deben soportar 105 días sin ver salir el sol, temperaturas de 50 grados bajo cero, tormentas de nieve y vientos de 160 kilómetros por hora.

Algunos críticos han emparentado el diseño del Halley VI con proyectos visionarios como el de Ron Herron, de arquitectura experimental Archigram (en concreto, sus Ciudades andantes, de 1964). Pero Broughton descarta esta influencia y apunta a una serie de televisión de los años sesenta. “No reconocemos la influencia de Herron y sí la de Gerry Anderson, creador de ‘Los guardianes del espacio’ [Thunderbirds]. En concreto, los fantásticos dibujos de secciones en perspectiva de sus libros”.

El hecho de que se encuentre en el lugar más extremo del planeta y que en su construcción haya tenido que rodearse de un complejísimo equipo no le ha permitido entretenerse, dice, “con fantasiosas ideas sobre tal o cual aspecto”. “Nos divierte la comparación con La guerra de las galaxias y otras películas, pero no nos hemos fijado en ellas”, aseguró Broughton ha conseguido que su proyecto se sume a la lista de arquitecturas fascinantes en la Antártida junto a la estación belga Princesa Isabel, la franco-italiana Concordia o la alemana Newmayer III. Sin olvidar la Halley V, atrapada por el hielo y ahora en desuso, o la mítica cúpula geodésica estadounidense Amundson-Scott, ya desmantelada.

En este colorido gusano de siete módulos, en los azules se alojan los laboratorios, las oficinas, las plantas de energía y los dormitorios. El rojo está dedicado a la vida social, a las áreas comunes y de descanso, y cuenta con un bar y un gran ventanal. “Lo primordial en el diseño interior fue pensar en cómo ayudar al equipo a soportar los largos inviernos”, dice Broughton. Los dormitorios fueron pensados para ser confortables, pero no tanto como para erosionar el sentido de comunidad. Grandes áreas acristaladas permiten vistas al hielo y al cielo para extasiarse con las auroras australes. Los colores fueron seleccionados en colaboración con un psicólogo especialista, a fin de combatir los efectos debilitadores del trastorno afectivo estacional. Se escogieron láminas de madera que sueltan agradables aromas para que los residentes se acuerden de la naturaleza.

Recuperar las chozas

Después de visitar la aldea de Wae Rebo, en la isla indonesia de Flores, el estudio Rumah Asuh -fundado por el arquitecto de Yakarta Yori Antar- planteó la reconstrucción de dos de las cuatro únicas casas comunales: unas chozas cónicas llamadas “Mbaru Niang”. El proyecto de preservación, galardonado en 2012 por la UNESCO y candidato al próximo Premio Aga Khan de Arquitectura, se llevó a cabo con la colaboración de los habitantes locales, de la etnia Manggarai, quienes recuperaron las técnicas tradicionales de construcción transmitidas de generación en generación. La estructura en madera y bambú, revestida de paja, consta de cinco niveles que, en recorrido ascendente, se destinan a vivienda, almacén para alimentos, semillas y excedentes, para culminar con un espacio destinado a celebrar ofrendas espirituales.

Este proyecto de arquitectura colectiva implicó la reparación y reconstrucción de las residencias de paja tradicional, casas cónicas que originalmente comprendían un grupo de diez, pero seis se habían derrumbado y otras dos habían sufrido un deterioro significativo.

El equipo Rumah Asuh se embarcó en un proyecto para reparar estos dos edificios y sustituir los otros. Buscaron patrocinadores para financiar la construcción, y luego reclutaron miembros de la comunidad local para construir cada estructura.

“Cuando voy a la escuela lo que aprendemos es sobre las estructuras modernas, el hormigón, el acero, pero nunca sobre este tipo de edificios”, dijo Antar, al explicar su decisión de participar en el proyecto. “Hay muchas cosas que podemos aprender de este tipo de edificios, como la forma en que nos adaptamos con el clima.”

Cada una de las casas cuenta con un marco de bambú ligero, atado con una cuerda. El exterior está revestido con una capa de rattan, hecho de madera worok local, y diseñado para ser renovados cada dos años con materiales de la selva. Los arquitectos también alentaron la participación de los estudiantes universitarios, que continuarán para mantener la estructura de las casas cada año.

El Mbaru Niang es uno de los 20 proyectos de la lista para el Premio Aga Khan 2013.

Una iglesia bajo plástico

Utilizando nuevas tecnologías y materiales para preservar, ampliar o reemplazar la arquitectura existente, siempre se enfrenta a la cuestión de qué tan invasivo será la intervención. El arquitecto español Ferran Vizoso ha completado recientemente la restauración de la iglesia del pueblo en Corbera d’ebre, cerca de Tarragona, España, cuya estructura de la cubierta era totalmente inexistente.

Como un icono de la ciudad y una reliquia de la guerra civil española, Vizoso restauró la estructura de fábrica para su comunidad y, al mismo tiempo, preservar su carácter de recién descubierta: un plan abierto en el que los rayos del sol inundan el espacio interior, los pájaros vuelan a través de la nave y la vegetación se arrastra a través de las ventanas y las paredes. La solución utilizada recurrió al uso de paneles de ETFE, creando una nueva cubierta y sellando el interior, protegiéndolo de un mayor deterioro, sin descuidar la sensación de estar al aire libre, incluso dentro de la iglesia.

Conocido por su durabilidad, eficiencia térmica y propiedades de la luz, los paneles de ETFE crean una película protectora transparente sobre la ruina. Aunque no son estructuralmente capaces de soportar cargas y se pueden romper si se deja al alcance de una persona, su bajo mantenimiento, la membrana impermeable y construcción sostenible lo hacen ideal para estructuras de techos donde no entren en contacto con objetos peligrosos. La iglesia contiene ahora un micro-clima habitable adecuado para su uso y conserva la delicada apariencia de una ruina, una historia congelada en el tiempo. símbolo característico del municipio de Corbera d’Ebre, el edificio fue destruido durante la Batalla del Ebro.

Hathigaon, una villa para elefantes

Situado a las afueras de Jaipur -capital de Rajastán, al noroeste de la India- el Fuerte Amber es un destino turístico al que se accede subiendo la colina en elefante, desde donde se disfruta de la belleza de la ciudadela y de las impresionantes vistas sobre la ciudad y el lago Maotha. En las proximidades del enclave, el estudio de Mumbai RMA, dirigido por Rahul Mehrotra, ha construido Hathigaon, un cen-tro residencial destinado a las familias de los mahouts -jinetes de elefantes-, y sus animales, con los que conviven estrechamente. Premiado con la Medalla de Oro de la Arquitectura Sostenible Fassa Bortolo de la Universidad italiana de Ferrara, el proyecto, de muy bajo coste, se encuentra dentro de un plan para subsanar la degradación del entorno por la explotación de las canteras de arena, utilizando la orografía artificial generada para la reserva de agua de lluvia en un paraje desértico, regenerado mediante vegetación autóctona. Los pequeños alojamientos, agrupados en series de cuatro y con ventilación natural, se organizan en torno a una serie de patios que prolongan el espacio habitable.

Las canteras se han reconvertido en pequeños embalses para recoger el agua de lluvia, un muy precioso recurso y herramienta fundamental para la mejora de toda la región con respecto al medio ambiente. Los elefantes se encuentran en las salas con salidas al exterior, que dan al patio, a los lados de los edificios.

A partir de 2013, debido a la implementación de estrategias de diseño, la cantidad de agua retenida por año es de 20 millones de litros, el doble del requerimiento anual de un centenar de elefantes.

Hathigaon (pueblo elefante en hindi) pretende ser tanto un complejo residencial como un destino turístico, con suficientes unidades para los elefantes y sus cuidadores. Lo que comenzó como un sitio yermo ahora es exuberante y verde, especialmente durante la temporada de lluvias.

Un número de depósitos han sido diseñados para proporcionar un lugar ideal para los elefantes que se bañan, esencial para su salud y un ritual que refuerza el vínculo emocional con sus criadores. El agua sobrante se destina a un amplio programa de siembra.

La Pedrera cumplió 100 años

La Casa Milà, conocida como La Pedrera, cumplió 100 años desde que Antonio Gaudí terminó de construirla en Barcelona. El edificio, que nació entre críticas y burlas de los barceloneses, se ha convertido en uno de los mayores iconos de la ciudad y del mundo. La vivienda encargada por Pere Milà celebró su centenario con actos que arrancaron con un concierto y la inauguración de una exposición en la que se mide con otros de la misma época de todo el mundo.

Gaudí construyó un edificio que contaba con todas las ventajas de la vida moderna, como ascensor, agua caliente, gas y garaje subterráneo. Normalmente se adscribe al modernismo por ser ése el período artístico del momento. En opinión de Joan Bassegoda y Daniel Giralt Miracle, dos autoridades sobre Gaudí, es un edificio cercano al naturalismo organicista. Hay quienes aseguran que el edificio no se ha terminado. La asociación “Amigos de Gaudí” emprendió una campaña en 2010 para coronarlo con una escultura de la Virgen, de bronce, de cuatro metros de altura. Según la asociación, Gaudí encargó en 1909 al escultor Carles Maní que hiciera la maqueta para colocar el conjunto sobre la puerta de acceso. Por eso en la cornisa escribió: “Ave, gratia plena, Dominus tecum”.

Pocas obras han recibido tantas críticas como La Pedrera, mote que hace referencia al aspecto rocoso del edificio. Picarol la imaginó en como un garaje de dirigibles; Junceda, como una mona de Pascua, e Ismael Smith, como el fruto de un terremoto. Junto a las críticas crecieron las fantasías. Hubo quien sostuvo que era solo la base para construir el conjunto de la Virgen y quienes creyeron que los cimientos eran tan profundos como su altura. Y la más extendida: que en su interior las rampas permitían que los automóviles ascendieran hasta las viviendas.

Hasta hace unos años la Casa Milà era un edificio gris y sucio, lleno de musgo y hongos debido a la contaminación. En 1986, Caixa de Catalunya lo compró e inició un programa de restauración que ha comportado invertir 53,5 millones de euros. En 1984 la Unesco la reconoció como Patrimonio de la Humanidad, junto con otras tres obras de Gaudí. De los 35 millones de presupuesto que exige mantener la obra, 15 provienen de la venta de entradas para visitarla.

En los actos del centenario de la Casa Milà, la danza fue protagonista. Desde las cinco de la tarde, 150 bailarines recorrieron el edificio, desde el sótano hasta la azotea. La Pedrera se transformó en el escenario donde un grupo de bailarines multicolores danzaban en ventanas, balcones y tribunas, mientras que otros, proyectados, y de diferentes tamaños, parecían vencer la ley de la gravedad al arrastrarse, correr y girar sobre la obra. Una imagen moderna para un edificio antiguo, con muchas ganas de vivir.

Los lugares más visitados del planeta


    El turismo ha convertido a distintas obras realizadas por el hombre en puntos de atracción de escala mundial, y desde todos los puntos del planeta se suman para ser testigos de edificios y monumentos que conmueven y emocionan. La siguiente es la lista, elaborada por una universidad de Méjico, de los diez edificios más visitados en el mundo.


  1. La Catedral de Notre-Dame de París. Cuenta con 12 millones de visitantes al año. Una de las más antiguas con un diseño gótico, erigida en plena edad media.
  2. La Gran Muralla de China. Recibe nueve millones de visitantes al año. Patrimonio de la Humanidad y una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo. Es considerada el mayor cementerio del mundo porque en su construcción murieron 10 millones de trabajadores que fueron enterrados a sus alrededores.
  3. La Ópera de Sydney. Patrimonio de la Humanidad y considerado uno de los edificios distintivos del siglo XX. Es sede de la compañía Ópera Australia, la Compañía de
  4. Teatro y la Orquesta Sinfónica de Sidney. Recibe unos 7,4 millones de visitantes al año.
  5. La Torre Eiffel. Tiene 6,7 millones de visitantes al año. Es el símbolo de Francia y su capital, París. Fue diseñada y construida por el ingeniero Gustave Eiffel para la Exposición Universal de 1889.
  6. Lincoln Memorial en Washington. Tiene más de seis millones de visitantes al año y es un monumento neoclásico en memoria del ex presidente Abraham Lincoln.
  7. El Coliseo romano. Al año recibe 5,1 millones de visitantes. Es un anfiteatro de la época del imperio romano construido en el Siglo Il. Patrimonio de la Humanidad y una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.
  8. Estatua de la Libertad. Recibe 4,2 millones de visitantes al año. Fue un regalo de los franceses a los estadounidenses en el centenario de la Independencia de dicho país, en 1886.
  9. La Alhambra. Más de tres millones de visitas recibió en 2012. Patrimonio de la Humanidad, es el monumento más visitado de España.
  10. Pirámides de Guiza. Cuenta con tres millones de visitantes al año. Es una de las pirámides mayores de Egipto; fue mandada a construir por el faraón de la cuarta dinastía del Antiguo Egipto Keops, en el 2570 a.C.
  11. Taj Mahal. 2.5 millones de visitantes al año lo visitan. Su arquitectura representa un símbolo de amor al haber sido mandado a construir por el emperador Sha Jahan como una ofrenda póstuma a su esposa Mumtaz Mahal.

Reggio Emilia tiene estación

La Estación de Reggio Emilia AV, también conocida como Stazione Mediopadana, es una estación ferroviaria en la Línea de Alta Velocidad Milán-Bolonia, a 4 km al norte de la ciudad de Reggio Emilia. Será la única estación de pasajeros en la línea entre las citadas capitales regionales.

A partir del diseño del arquitecto Santiago Calatrava, se generó un diseño de metal blanco, con formas escultóricas y orgánicas, propias del estilo desarrollado por este profesional en sus obras dispersas por todo el mundo.

La estación pretende ser el centro de importantes mejoras en la urbanización y el transporte terrestre de la zona. Por eso contará con nuevas carreteras y estacionamientos para permitir a los pasajeros la intermodalidad con otros medios de transporte.

El costo total de la estación será de aproximadamente 70 millones de euros financiados por el Ministerio de Infraestructuras italiano, la Región Emilia-Romaña y la sociedad TAV S.p.A., perteneciente al grupo Ferrovie dello Stato.

En 2007, Calatrava completó la construcción de tres puentes a los cuales el Alcalde de Reggio Emilia, Graziano Tropez, calificó como “una obra maestra firmada por uno de los maestros de la arquitectura contemporánea”.

En palabras de Santiago Calatrava, “la intención fue convertir la necesidad de una nueva estación ferroviaria y los puentes en la oportunidad de crear para la gente una vía más hermosa para acercarse y entrar a Reggio Emilia, crear una primera impresión de la ciudad que fuera inmediatamente entendida”.

La nueva estación de Reggio Emilia se desarrolla a ambos lados de un eje ferroviario, estando constituida por una pareja de andenes de hormigón blanco que soportan una cubierta de acero y vidrio. El elemento distintivo del proyecto es la cubierta compuesta por pórticos de acero, cuya forma variable origina un efecto de movimiento sinusoidal, similar a una sucesión de ondas que se alternan de lado a lado.

La obra, que tiene una longitud de 483 metros, un ancho máximo de 50 metros y una altura media de 20 metros, encierra en una única instalación los servicios de estación para los viajeros, los de intercambio con la línea regional, y una zona destinada a almacenes, depósitos y servicios.

Por su parte, la cubierta de la estación de peaje se ubica en las inmediaciones del puente. Se trata de una cubierta de vidrio dotada de un cajón central unido a dos pilares de soporte por medio de cables. El nuevo elemento ejerce la función de cubierta de los puestos de pago, con una estructura de acero que se proyecta sobre toda la anchura de la estación. Dicha estructura está constituida por un perfil central triangular, que forma el cajón central y por una serie de costillas de acero unidas al mismo, que sostienen la cubierta de vidrio.

Un pabellón que es una seda

Creado en el Mediated Matter Research Group en el MIT Media Lab, el Pabellón de la Seda explora la relación entre la fabricación digital y biológica de este producto y las escalas arquitectónicas. La estructura primaria se ha formado con 26 paneles poligonales hechos con hilos de seda montados por una máquina de CNC (control numérico por ordenador), seguido por un enjambre de 6500 gusanos de seda hilando piezas planas de seda no tejidas, que refuerzan localmente los huecos dejados por la construcción en CNC.

Inspirado en la capacidad del gusano de seda para generar un capullo 3D con un único hilo de múltiples propiedades (con 1 km de longitud), la geometría del pabellón se ha creado usando un algoritmo que asigna un solo hilo continuo a través de piezas que proporcionan diversos grados de densidad.

La variación de la densidad se consiguió gracias a la implementación del gusano de seda como una “impresora” biológica en la creación de una estructura secundaria. Después de la etapa de segregación se eliminaron los gusanos. Las polillas resultantes pueden producir 1,5 millones de huevos con un potencial de construcción de hasta 250 pabellones adicionales.

Afectados por las condiciones espaciales y ambientales, así como la variación de la luz natural y el calor, los gusanos se encontraron migrando a las zonas más oscuras y densas. Los efectos de luz consiguieron variaciones en la organización del material a través de la superficie de la estructura. Un diagrama con la ruta estacional del sol delineó trayectorias en el espacio, señalando la ubicación, el tamaño y la densidad de las aberturas con el fin de bloquear los rayos de luz que entran en el pabellón.

Un Atlas de los Paisajes modernos

El mítico Museo de Arte Moderno (MoMa) de Nueva York, presenta por estos días su primera gran exposición sobre la obra del arquitecto suizo-francés Le Corbusier (Charles-Édouard Jeanneret, 1887-1965), la cual abarca su trabajo como arquitecto, diseñador de interiores, artista, urbanista, escritor y fotógrafo. Concebido por el curador Jean-Louis Cohen, la exposición revela las formas en que Le Corbusier observó e imaginó paisajes a lo largo de su carrera, utilizando todas las técnicas artísticas a su disposición, desde sus primeras acuarelas de Italia, Grecia y Turquía, sus dibujos de la India y las fotografías de sus viajes formativos de sus proyectos a gran escala. Sus pinturas y dibujos también incorporan muchas visitas de sitios y ciudades. Todas estas dimensiones están presentes en la exposición más grande jamás producida en Nueva York de su obra prodigiosa.

La muestra transita por cuadros, esculturas, planos, maquetas, dibujos, muebles e incluso videos, en los que el artista expresa cómo busca que sus edificios, y los seres humanos que los habitan, interactúen con el paisaje.

La exposición comienza con una reconstrucción del interior de la diminuta cabaña de madera en la que Le Corbusier vivió largos períodos de su vida, en Roquebrunne-Cap-Martin, al lado del Mediterráneo, junto al pequeño primer óleo que pintó con 15 años y que representa un paisaje de montaña de su Jura natal.

Le Corbusier “buscaba respuestas para la ciudad moderna”, explicó uno de los comisarios, quien destacó cómo el arquitecto viajó “en un increíble movimiento” por todo el mundo para proponer y discutir sus ideas.

Los videos muestran grabaciones del período de entreguerras, en los que Le Corbusier expone su visión de edificios muy altos para que hubiera mejor aireación, siempre orientados hacia el sol.

La exposición también transita por épocas poco favorables para el arquitecto y recuerda cómo muchos de sus planes revolucionarios para adecuar la gran ciudad contemporánea acabaron rechazados porque eran considerados demasiado extremistas. Para muchos el tiempo le ha dado la razón, en un mundo lleno de ciudades con edificios “apelotonados”, con poca ventilación y luz natural, con los automóviles invadiendo todos los resquicios y sin suficientes equipamientos comunitarios.

De los 400 edificios que proyectó sólo se construyeron 75. Pero fueron suficientes para marcar para siempre la historia de la arquitectura.

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