El sitio de la construcción del sur argentino

Octubre 2011 - Año XXI
Mantenimiento

Reparación de fisuras, grietas y rajaduras en mamposterías

U

na grieta o fisura puede tener múltiples orígenes. A veces, una simple mirada puede darnos la pista, pero en la mayoría de los casos para detectar las causas reales hay que realizar una investigación que requiere unir datos aislados, observaciones, comprobaciones simples o más complejas, todo unido al razonamiento lógico y crítico para determinar la causa del defecto. Lo más importante es tener presente que un muro, como todo componente de la construcción, debe ser considerado un organismo vivo que se mueve permanentemente, está expuesto a absorción, retención o evaporación de humedad, sufre variaciones dimensionales y solicitaciones estructurales de permanente variabilidad. Todas estas situaciones tienen una manifestación en los muros de mampostería que se revelan mediante la aparición de fisuras, una abertura en la superficie del muro o su revestimiento. Una grieta es una situación más delicada, por cuanto se trata de una abertura que abarca todo o casi todo el espesor del muro. Una grieta, en su máxima expresión, pasa de lado a lado de un muro. Puede darse sobre el ladrillo o puede dirigirse siguiendo el camino del mortero o mezcla de asiento. Las causas de las fisuras o grietas pueden ser diversas y darse separadas o conjuntamente, lo cual exige un análisis cuidadoso de todas las causas posibles.

Algunas de ellas pueden ser:

  • - Problemas de humedad.
  • - Problemas de estabilidad, resistencia del terreno, movimientos diferenciales o estructurales.
  • - Mala ejecución en obra.
  • - Deficiencias en el diseño.
  • Problemas originados por la humedad

    En estos casos, el muro está expuesto permanentemente a diferentes tenores de humedad. Por momentos absorbe y por momentos evapora. Esta variación en el contenido de humedad lo somete a expansiones y contracciones importantes, capaces de provocar cambios dimensionales que, a su vez, se traducen en empujes estructurales a los elementos vecinos. El muro se calienta y al enfriarse se contrae, sometiendo al mismo a un esfuerzo de tracción que provoca, en general, fisuras verticales. Las mismas son contrarrestadas por el peso propio del muro. A su vez estos esfuerzos de contracción se traducen en empujes horizontales, los cuales accionan contra los elementos a los cuales están vinculados. Este tipo de esfuerzo está más vinculado a los arriostres, que pueden ceder parte de su anclaje, que a problemas en los planos de asiento. Este tipo de acciones es mayor en paredes que miran al Norte y Oeste, en el hemisferio Sur, y al Sur y Este en el hemisferio Norte.

    Retracción hidráulica

    La retracción hidráulica de los bloques de cemento comprimido es de aproximadamente 0,5mm/m y en el hormigón armado alcanza a 0,2 o 0,3 mm/m; por lo tanto, es importante almacenarlos en obra sin exposición a la intemperie ni tratamiento térmico, y utilizar morteros capaces de retener el agua.

    Problemas de estabilidad de terreno, movimientos diferenciales y estructurales

    Muchas fisuras tienen su origen en situaciones relacionadas con la estabilidad del edificio, un asentamiento insuficiente, vigas que apoyan de manera inadecuada o empujes mal ubicados. Lo interesante de las fisuras es que, de alguna manera, dan cuenta del tipo de empuje o exigencia que está sufriendo el elemento afectado. Entre las situaciones que pueden ser consideradas podemos apuntar:

  • - Asentamientos diferenciales de cimientos.
  • - Cargas puntuales o distribuidas.
  • - Estados de carga desparejos.
  • - Flechas de vigas y apoyos en los extremos.
  • - Rajaduras en puertas, ventanas y vanos.
  • Asentamientos diferenciales

    Los cimientos sobre terreno con contenido arcilloso se expanden ante la presencia de agua, siguiendo esta secuencia: la presencia de agua expande el volumen del suelo hasta una fuerza de aproximadamente 4 kg/cm2, el muro ejerce una presión hacia abajo de 2 kg/cm2, de manera que ante la presencia de determinada cantidad de agua aparecen esfuerzos del terreno que empujan a la mampostería hacia arriba. A su vez, existe una relación inversa entre agua y resistencia de un suelo arcilloso. A mayor expansión, menor resistencia. Luego si el contenido de agua sigue aumentando, por ejemplo por largos períodos de lluvias o pérdida de la capacidad de absorción del terreno, se pierde rápidamente volumen y el mecanismo se invierte. El fenómeno puede colocar al suelo en el límite plástico con un porcentaje de humedad del 26%. El problema más complejo lo presentan los asentamientos diferenciales, que son los que de modo más frecuente provocan grietas.

    Si el alto contenido de humedad se debe a hechos puntuales, como rotura de caños, falta de canaletas, etcétera, observaremos grietas en forma de V invertida o verticales. Si hablamos de grandes paños pueden verse, incluso, despegue de hiladas de ladrillos en forma horizontal o de arco.

    Estos gráficos muestran alternativas de este fenómeno:

    Reparación de grietas y daños en paredes

    En las casas, es común observar grietas; algunas superficiales, otras profundas, producto de factores internos o de la humedad.

    Si observamos rajaduras en las columnas de una casa de ladrillos, es posible que éstas tengan su origen en la dilatación del hierro de refuerzo, producto de la oxidación. Para tratar este tipo de rajaduras es necesario descubrir el refuerzo de acero, es decir, retirar el recubrimiento de concreto (deben hacerlo más o menos unos 20 centímetros hacia arriba y hacia abajo, midiendo desde la rajadura); una vez a la vista la varilla metálica, aplicar un líquido transformador de óxido. Terminada la limpieza, el siguiente paso es reforzar con varillas más delgadas (amarrando con alambre de construcción) y luego aplicar la mezcla de concreto compuesta por mortero impermeabilizante, un tipo de mortero que seca bastante rápido y es resistente a la humedad.

    Artesanalmente se puede preparar una mezcla de cemento y cal combinada con los materiales comunes como arena gruesa. La proporción es de 2 partes de cemento por 1 de cal y 3 de arena.

    Otro tipo de daño menos severo es el que se da por el uso. Grietas pequeñas comunes producto de la dilatación, en caso que la pared sea de concreto, se pueden reparar con masilla de pared elástica o usar masillas reforzadas, un compuesto acrílico a base de agua y reforzado con fibra de vidrio. Para este tipo de trabajos también es útil de forma casera el yeso, pero se debe preparar en pequeñas cantidades porque seca casi inmediatamente y sólo es factible emplearlo en grietas pequeñas, no muy anchas, ya que tiende a rajarse una vez seco. Para reparar fisuras en paredes con otros materiales alternativos, como las láminas de placa-yeso, se puede emplear la masilla de secado rápido para este tipo de material. Al momento de tratar rajaduras pequeñas, se debe profundizar un poco con la punta de la espátula o lijar con una hoja abrasiva metálica, limpiar de polvo y luego aplicar la masilla.

    1. Fisuras por deficiencias de colocación del ladrillo

    Si la fisura es horizontal y coincide con una junta entre ladrillos las causas posibles son las siguientes:

  • a) Falta de adherencia entre el ladrillo y el mortero adhesivo, consecuencia de no haber liberado el polvo de los ladrillos antes de colocarlos.
  • b) Falta de resistencia del mortero adhesivo debido a una deficiente preparación de la mezcla, consecuencia de una dosificación incorrecta o bien por agregado posterior de agua para su remezclado, una vez pasado el tiempo máximo en el balde.
  • c) Incorrecto asentamiento del ladrillo. Es necesario realizar previamente una buena nivelación para poder asentar luego correctamente los ladrillos con una junta de 3 mm. Si se arranca sobre una superficie desnivelada, el trabajo posterior se vuelve engorroso y se usan malas prácticas para recuperar el nivel, como por ejemplo el uso de listones de madera para subir la posición de un ladrillo, lo cual impide que el mismo asiente adecuadamente.
  • d) Falta de traba de muros. Debe respetarse una traba mínima de un cuarto de la longitud del ladrillo para que la mampostería se comporte en forma eficiente.
  • 2. Fisuras debido a acciones mecánicas externas

    Si la fisura viaja tanto horizontal como vertical o diagonal, es debido a que se han producido movimientos que superan la resistencia del muro. Éstas pueden recorrer tanto una junta vertical u horizontal entre ladrillos como así también atravesarlo en forma diagonal o vertical. Las patologías debido a acciones mecánicas externas se pueden evitar con precauciones desde el proyecto mismo, antes de comenzar la obra. Es importante analizar previamente las resoluciones constructivas a adoptar para cada caso.

    2.1 Asentamientos diferenciales de los cimientos. Siempre se produce un asentamiento del suelo luego de construida la obra. Si los asentamientos son parejos no generan grandes problemas. Cuando se producen asentamientos diferenciales es que aparecen fisuras en la mampostería.

    2.2 Cargas puntuales. Los muros de bloques deberían tener una resistencia a la compresión de 30 kg/cm2. Cuando una carga puntual (perfil metálico, viga de hormigón o de madera) supera ese valor se produce una fisura vertical desde el apoyo puntual hacia abajo.

    2.3 Acciones del viento. Los muros portantes deben contar con una viga de encadenado superior conformando anillos cerrados para que el conjunto resista los esfuerzos horizontales de modo eficiente. Cuando no se realiza la viga de encadenado superior en muros portantes se producen fisuras verticales cerca de las esquinas.

    2.4 Encuentro de muros sometidos a cargas muy diferentes. En estos casos la fisura, por lo general, es vertical y se produce debido a que uno de los muros es portante y está soportando un peso determinado mientras que el otro no está soportando peso.

    2.5 Flechas en losas o vigas sobre los que apoyan muros o tabiques. La fisura, por lo general, es vertical y en el centro del muro o tabique. Si el muro o tabique es largo, se desarrolla en forma horizontal por sobre la primera hilada de ladrillos o entre la nivelación y la primera hilada.

    2.6 Giro de losas en el apoyo en los extremos. Cuando el apoyo de una losa premoldeada en un muro perimetral es escaso (menor a 2/3 del espesor del muro) se podría producir una fisura horizontal por el giro de la losa en el apoyo.

    2.7 Dilataciones excesivas de las cubiertas planas: El empuje que provoca una losa de una terraza con deficiente aislación térmica, por dilatación en días de altas temperaturas, supera ampliamente la capacidad de cualquier muro y produce fisuras horizontales en el encuentro entre la losa y el muro.

    3. Aberturas

    Una abertura debilita al muro e impone que se deban redistribuir las cargas hacia los costados de la misma, ocasionando esfuerzos diferenciales que generan tracciones. Los dinteles y la hilada de antepecho son lugares críticos, muy propensos a agrietarse o fisurarse si no se toman los recaudos correspondientes.

    4. Acciones higrotérmicas

    Las variaciones de temperatura y de humedad producen dilataciones y contracciones en los materiales. En los diseños deben a veces contemplarse juntas para absorber los movimientos. Al enfriarse o al perder humedad un muro se contrae. En muros muy extensos, de longitudes superiores a 8 m, es conveniente cortar el paño con un refuerzo vertical o una junta de control, o bien incorporar algún refuerzo horizontal de hierro.

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