El sitio de la construcción del sur argentino

Enero 2012 - Año XXII
Técnica

Cuando demoler es cosa segura

Falta de conocimiento, imprudencia, subvaloración o irresponsabilidad son algunas de las situaciones que suelen derivar en tragedias a la hora de iniciar una demolición.

En Bahía Blanca se han registrado en el año las muertes de varios obreros por accidentes ocurridos durante la ejecución de estas tareas, realizadas sin tomar las medidas de seguridad necesarias o con un total desconocimiento del comportamiento que pueden tomar los distintos componentes de una construcción a medida que se avanza en su rotura o eliminación de partes.

Resulta interesante conocer algunos avances tecnológicos que el mercado ofrece a la hora de tener que concretar una demolición, de manera de optimizar los tiempos de obra y –sobre todo– mejorar en altos porcentajes las condiciones de seguridad de los trabajadores.

Las demoliciones disponen de varias alternativas a la elemental de la maza, con propuestas menos invasivas y con preocupación por el cuidado del medio ambiente, entre otras cualidades. Entre esos desarrollos se observan métodos como la demolición con expansores, los robots y la hidrodemolición.

Hidrodemolición

Pensar en que el agua puede tener el poder necesario para permitir la demolición de una estructura de hormigón armado puede parecer como una utopía. Sin embargo, el uso del líquido se ha convertido en un camino para concretar este tipo de tarea.

Esta tecnología fue desarrollada con el objetivo de demoler o extraer el hormigón de estructuras como puentes, túneles y muelles. Se utiliza, también, para la reparación y el acondicionamiento de estructuras deterioradas, donde es necesario quitar el hormigón sin afectar las armaduras existentes. De esta manera es posible, por ejemplo, reparar y fortalecer esos hierros para luego volver a hormigonar.

Existen dos tipos de hidrodemolición: la que se realiza con robots y la de aplicación manual.

La primera permite obtener alta precisión en la extracción selectiva del hormigón y resulta adecuada para reparar estructuras de grandes dimensiones. Su técnica consiste en utilizar chorros de agua a alta presión, consiguiendo la penetración del líquido en la porosidad del hormigón y generando una presión interna que provoca que sobrepase su resistencia a la tensión, permitiendo su extracción sin provocar nuevas fisuras. A través de esta técnica se logra quitar todo tipo de hormigón, sea defectuoso o sano. La mayoría de las máquinas cuenta con una bomba con motor diesel de al menos 500 HP, una presión de hasta 1.500 bares y un caudal de agua de entre 150 y 300 litros por minuto. La bomba transmite a través de una manguera la presión y el caudal a una boquilla del robot. El tiempo en el que el hormigón está expuesto al agua determina la profundidad de la extracción.

La hidrodemolición manual, por su parte, se realiza utilizando una barra que expulsa el agua a una presión predeterminada, por lo que puede extraerse todo el hormigón sin dañar la armadura. Se utiliza para vigas y columnas de aproximadamente 70 centímetros. Es adecuada para demoliciones selectivas de hormigón en estructuras pequeñas o de difícil acceso para máquinas de mayor tamaño y para el tratamiento de las diferentes patologías que puede presentar el hormigón. Esta técnica permite trabajar incluso en altura, mediante la regulación de la presión y el caudal de agua.

Deconstrucción

El concepto deconstrucción propone una retirada minuciosa de los escombros y realizar un óptimo reciclaje de todos los materiales que componen un edificio. Se trata de una técnica o mecanismo de trabajo mediante la cual un edificio no se derriba, sino que se recuperan los materiales con los que se construyó. Esta alternativa a la demolición requiere un importante trabajo previo de planificación; sólo de esta manera se logrará recuperar la mayor cantidad de materiales constructivos para su reutilización y reciclaje.

Demolición con expansores

Un fiel reflejo de la modernización de los sistemas de derribamiento son las demoliciones con expansores o fragmentadores. Los mismos se utilizan para debilitar estructuras mediante la separación del hormigón y el hierro y también para demoler roca. Es una técnica de demolición segura que, además, no genera contaminación ambiental ni acústica, minimizando las vibraciones y proyecciones de material.

La conservación del patrimonio arquitectónico, por ejemplo, es una de las razones que lleva en determinados casos a recurrir a esta técnica. Este cemento demoledor no conlleva riesgos de que las vibraciones dañen monumentos u obras cercanas al lugar.

El proceso comienza con una perforación en el material, de acuerdo a una planificación previa, en donde se inyecta el cemento expansor o una cápsula de plasma. El cemento es un agente demoledor cuyo componente base es cal inorgánica. Entre las 6 y 24 horas genera una tensión de 7 mil toneladas por metro cuadrado. De esta manera genera una rotura por efecto o reacción de hidratación de alto poder, provocando una enorme tensión expansiva. La fragmentación se produce entre las perforaciones, previamente cargadas con el cemento.

Para aplicar el cemento se realizan, en primer lugar, las perforaciones. La distancia entre las mismas varía entre los 25 y 60 cm. El aumento o disminución del espacio entre las perforaciones depende del material a demoler, de la planificación y de la temperatura. Mientras más pequeño es su diámetro, a menor distancia se realizan. Cuando los orificios son de mayor diámetro con una distancia menor entre ellos, se acelera la ruptura del material.

La cápsula de plasma, por su parte, produce una alta presión capaz de romper la roca u hormigón instantáneamente. Su acción es similar a la de un explosivo, pero con componentes que se activan mediante procesos electroquímicos. Una alternativa para elaborar plasma es a partir de descargas eléctricas pulsadas, mediante las cuales el proceso de ionización produce una onda de choque que, a gran velocidad, va transfiriendo la energía. A diferencia de los explosivos, este producto no reviste peligro en su manipulación ni transporte.

Demolición con robots

Esta técnica utiliza máquinas teledirigidas caracterizadas por su alta potencia, rendimiento y maniobrabilidad. Al ser pequeñas y livianas, una grúa las instala en el lugar de faena. Es necesario disponer de un plan de trabajo cuando la máquina entra a la obra, un dibujo de la estructura del edifico y un plano de demolición. Además se suele realizar imágenes en 3D y todos los estudios de demolición necesarios para hacer el trabajo lo más eficiente y económico posible y no correr ningún peligro de seguridad.

Los robots son herramientas versátiles que pueden trabajar con martillos o cizallas hidráulicas, pinzas demoledoras o fresadoras con mayor rapidez y potencia que cualquier método manual o máquina tradicional, lo que los convierte en un sistema altamente eficiente. Se trata de máquinas cuyo tamaño y peso les permite ser utilizadas en cualquier tipo de obra, incluso en altura. Otra ventaja es que no contamina en lugares sin mucha ventilación.

Existen robots dirigidos por control remoto a una distancia de hasta 300 metros y con un alcance de hasta 7 metros, especialmente diseñados para demoliciones técnicas y quirúrgicas donde la precisión, la eficiencia y la seguridad son indispensables. Para situaciones en que las máquinas tradicionales de demolición no tienen acceso, sea por la altura u otras situaciones que impiden el ingreso de máquinas grandes y pesadas, los robots tienen un alto rendimiento y su costo es similar al uso de herramientas tradicionales.

Algunos pasos previos a toda demolición


  • Desratizar el lugar.
  • Cerrar perimetralmente la obra.
  • Cortar los suministros de agua, gas y electricidad.
  • Desmantelar el inmueble sacando los elementos no estructurales como ventanas, luminarias, puertas, pisos, baños, vigas y techos, entre otros.
  • Realizar cortes estructurales para dirigir la demolición.
  • Quienes operan las máquinas deben tener todos los elementos de protección personal como antiparras, cascos, zapatos de seguridad, guantes, protectores auditivos y mascarillas con filtro.
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