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Octubre 2011 - Año XXI
Construcción

Moldes que dan buenas formas

El uso de moldes o encofrados juega un rol fundamental al momento de acelerar los procesos constructivos. En la búsqueda por mejorar la productividad aparecen materiales livianos, reciclados, flexibles y fáciles de transportar. El mercado de los encofrados se reactiva y recurre a nuevos materiales para mejorar su prestación. Ante este cambio, se hace necesario fortalecer la capacitación en la mano de obra. En este artículo veremos algunas consideraciones básicas relacionadas al uso de los encofrados.

El encofrado reciclado







El compromiso con el medio ambiente es parte de la innovación en la materia, concepto que refleja el denominado “TetraBuild”. Esta alternativa propone la elaboración de encofrados utilizando como material base planchas creadas a partir del reciclado de cajas de tetrapak. A través de un proceso de despulpado, los envases recolectados se descomponen rescatando sus componentes básicos: cartón, plástico y aluminio. Luego son prensados para transformarse en una plancha. En la actualidad, este proceso se realiza en Brasil, Perú y la Argentina. Este sistema de molde busca reducir el tamaño y la cantidad de piezas del encofrado tradicional, generando uniones, sistemas de apoyo y arriostres mínimos para otorgar mayor flexibilidad, facilidad de uso y transporte.

La alternativa obtendría un ahorro y un menor impacto ambiental, al reemplazar la madera como insumo por un material de desecho, reduciendo el uso de agua y procesamiento de la madera. Este tipo de planchas permite generar formas curvas y sinuosas a un menor costo.

Aluminio monolítico

El molde monolítico de aluminio reduce el tiempo de ejecución de obra en comparación con las técnicas tradicionales. Al ser monolítico, el vaciado del hormigón se realiza en muro y losa el mismo tiempo. Por tratarse de paneles manuportables, se facilita la secuencia de traslado y no requiere de grúas. La lámina de aluminio tiene un peso máximo de 29 kilos y está diseñada para soportar presiones de vaciado de 60 KPa, con un panel estándar de 60 cm de ancho con alturas de 210 y 240 cm. El sistema se orienta a la ejecución de viviendas de clase media, aplicado a proyectos de gran cantidad de unidades iguales. Los paneles se ensamblan a partir de perfiles individuales, a medida de cada proyecto. Los de muros se ajustan a la solera mediante perfiles de sellado para compensar irregularidades del suelo en el que se apoyan. Los paneles se pueden desplazar y transportar manualmente sin esfuerzo. El sistema cuenta con cabezales de caída que permiten desencofrar temprano la losa, reduciendo así la cantidad de material necesaria.

Alternativas en muros y losas

Otra alternativa para aplicaciones de encofrados verticales y horizontales son los paneles con bastidor metálico galvanizado y cara de contacto de terciado fenólico. En losas se destacan las vigas de acero principales y secundarias, soportadas por puntales galvanizados y trípodes de estabilidad. Las primeras son perfiles de acero estructural de gran resistencia y alivianados en su alma. Las secundarias corresponden a secciones plegadas de acero galvanizado muy estables.

Por otro lado, se ha incorporado escuadras para muros contra terreno, que resisten vaciados de gran altura.

También se observa un sistema manuportable con el desarrollo y construcción de varios conjuntos, en los que la implementación del sistema ha permitido aumentar la velocidad y la productividad en construcciones de forma secuencial, llegando a obtener en promedio la ejecución de una casa al día considerando muro y losa. El sistema consiste en un panel de acero con una placa contrachapada fenólica. Estos rendimientos obedecen a que el sistema logra optimizar la relación entre el peso y resistencia del panel.

Existen distintas alternativas importadas, como los moldes fabricados en material resistente a las cargas de hormigón, al impacto y a los rayos UV. Sus sistemas se emplean en la ejecución de pilares circulares, rectangulares y losas.

Al ser ligeros y manejables se adaptan a cualquier proyecto. Su peso es de alrededor de 15 a 20 kg/m2, pudiendo ser armados por una sola persona. Para muros, encontramos un sistema de encofrado plástico y dúctil que, debidamente acoplado, permite el encofrado de muros, cimientos y pilares de hormigón. Posee una serie de paneles de dimensiones variables que se unen con manillas de cierre rápido con un solo movimiento de 90°. El peso total del sistema no supera los 20 kg/m2. El sistema plástico contribuye al ahorro en mano de obra y recursos materiales, maniobrabilidad y fácil mantenimiento, pues se limpia sólo con agua y no necesita desmoldante.

Sistema mecano

Los sistemas industrializados son especialmente diseñados para estructuras de gran capacidad portante habitualmente destinadas a obras civiles. Está formada por una serie de vigas unidas entre sí, que configuran diferentes estructuras para el soporte de grandes cargas, apropiada para la construcción de túneles, puentes y torres, entre otras.

Para obras de mayor envergadura existen encofrados semipesados, un estructurado perfil tubular galvanizado de 9 cm x 2,5 cm, y un tablero de placa contrachapada fenólica de 18 mm de espesor, logrando características mecánicas elevadas con un sistema de unión mediante grampas con nueve puntos de alineación por cada unión. Estos moldes pesan 35 kg/m2, y constituyen una solución muy versátil para edificios en altura.


Recomendaciones productivas

El campo de la construcción industrializada se mantiene en permanente desarrollo. Sin embargo, toda innovación técnica debe ir acompañada de la capacitación y un entrenamiento para mejorar la productividad. El factor humano calificado es esencial, pues los atrasos serán problemas constantes afectando en los costos y seguridad.

A continuación, se mencionan algunas recomendaciones a tener en cuenta:

  • » Analizar e implementar las formas de montaje, desmontaje y manejo de material que entrega el proveedor.
  • » Respetar las indicaciones del proceso de hormigonado para lograr máxima productividad.
  • » Crear un flujo de material dentro de la obra y/o hacia el proveedor. Se debe constituir una zona de control del material usado y contar con una logística de forma tal de mantener material limpio, reacondicionado y, si es posible, realizarle una reparación menor. El objetivo es llevar un control permanente del material en obra, el reutilizable y el agregado, para que nada se pierda dentro de la obra gruesa.
  • » Capacitar y entrenar a personal idóneo de la obra en todos los procesos. Conocer los elementos y equipos, cómo se usan, para qué y los índices de seguridad.
  • » Conocer los tiempos que agregan valor, los tiempos asociados a actividades de soporte y los que no agregan valor del proceso de montaje y desmontaje.
  • » Calificar la mano de obra, para aumentar la productividad, la calidad y la economía de la obra.
  • » Tener indicadores de productividad por proceso, lo que permite desagregar las actividades de la planificación operacional, evitando variables que se escapen de control.
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