El sitio de la construcción del sur argentino

Octubre 2011 - Año XXI
Editorial

El dragado de la ría hasta cerri y el sugestivo silencio municipal

Mucho se ha hablado, por estos días, sobre las implicancias que tendrá la obra de continuación del dragado de la ría bahiense hasta la localidad de General Cerri. Vecinos preocupados ante el desconocimiento del proyecto se manifestaron en la localidad, solicitando mayores detalles ante las repercusiones que produjeron los primeros trascendidos. El intendente municipal, en la oportunidad de las manifestaciones de vecinos, se expresó en contra de aquellos que se oponen al progreso.

Recientemente, el martes 27 de septiembre, directivos de YPF presentaron el proyecto denominado “GNL Puerto Cuatreros”, que incluye el dragado del canal principal entre Puerto Galván y la localidad de General Cerri, hasta alcanzar los 45 pies de profundidad, construyendo en Puerto Cuatreros un muelle y una planta regasificadora. Ante este escenario, resulta llamativo el silencio municipal, dado que este emprendimiento cambiaría radicalmente todo lo que tenía pensado el municipio para esa zona y sobre la que se estuvo trabajando durante años, desde que se inició la reformulación del Código de Planeamiento. Cabe recordar que durante el año 2009 se presentó un trabajo que involucró -entre otras- a entidades intermedias de General Cerri, concluyendo en la determinación de un Plan Director para la localidad, que propiciaba la radicación en la zona de un Parque Agroindustrial. Otra iniciativa que anunció la comuna fue la realización de un frente costero marítimo que buscaría, de una vez por todas, acercar a los bahienses a la ría y desterrar el estigma de que “vivimos de espaldas al mar”.

Ante la posibilidad de concretarse esta mega obra, muchas son las preguntas que surgen:
- ¿Quién regulará la radicación de distintas terminales portuarias que, una tras otra, seguramente se ubicarán desde Galván hasta Cerri, ante la posibidad de contar con un calado tan propicio? ¿Qué pasará con el frente costero marítimo y con el área de reserva municipal, prevista en esa zona? - ¿Qué será del Parque Agroindustrial pensado por el municipio para la localidad de Cerri? ¿Se convertirá esta localidad en una réplica de Ingeniero White, con un perfil similar al que nos regalan los silos de Cargill, el terraplén de contención de Profertil y la chimenea y torres de la usina termoeléctrica? - ¿Por qué no pensar en la región en vez de la ciudad, máxime sabiendo que una radicación de la planta regasificadora aguas afuera del actual puerto, en lugares con un calado natural de 45 pies, costaría varias veces menos que realizar el dragado que se propone?

En oportunidad de la presentación de la propuesta se expresó que se barajaron otras zonas para la radicación del emprendimiento, pero que “en consenso con el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca se ha resuelto que esta ubicación tiene ventajas comparativas sobre el resto de las localizaciones”. ¿Cuáles fueron esas otras posibles zonas de radicación estudiadas? ¿A cuánto ascendía el costo de radicarlas en cada una de ellas?

Muchas preguntas con respuestas que no poseemos aún. El proyecto, por su envergadura y por cómo afectará, para siempre, la forma de vida de los cerrenses, buscando como prioridad alcanzar el tan anhelado progreso y aprovechar “que las campanas llaman a negocios” -como se mencionara en oportunidad de la audiencia pública por la radicación de la empresa Vale- merece que se analice en profundidad y que todos tengamos la certeza de qué es lo mejor para la ciudad, la región y el país.

Para concluir con estas inquietudes que nos invaden, resulta interesante mencionar que encontramos muchas similitudes en las formas en que se encara las obras de nuestra ría con la manera en que se discutió en Buenos Aires, a fines del siglo XIX, la construcción del puerto de esa ciudad. En la oportunidad, dos fueron los proyectos que se analizaron: uno de la mano de un empresario -Eduardo Madero- que respondía a intereses foráneos y que terminó siendo un fracaso desde el punto de vista funcional, y otro presentado por el primer ingeniero egresado de una universidad nacional -Luis Augusto Huergo-, quien proponía la construcción de un puerto único, incluyendo al Riachuelo, y que respondía al sentido común, la racionalidad, el conocimiento científico y los intereses genuinamente argentinos. Como tantas otras veces en la Argentina, lamentablemente triunfó el proyecto más caro e ineficiente. Ojalá hayamos aprendido y que la historia no se repita.

Ing. Ricardo R. Kloster
Director
Home | Costos | Blog | Ediciones Anteriores