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Febrero 2011 - Año XXI
Construcción

Combatiendo la condensación

La falta de estudios previos, el incorrecto diseño y fallas en la instalación de sistemas de aislación térmica pueden provocar humedad al interior de las viviendas, causando daños en muros, tabiques y cielorrasos, a raíz de patologías asociadas como hongos y putrefacción. Hay que tomar precauciones para evitar la condensación.

A

islar térmicamente una vivienda resulta fundamental para lograr el confort de sus habitantes y posibilitar el ahorro de energía. Sin embargo, errores en el cálculo, diseño e instalación de la aislación pueden ocasionar problemas de humedad, principalmente por la condensación de vapor de agua.

Esto se origina porque en climas fríos y templados, durante los meses de invierno se presenta una diferencia importante entre la temperatura interior y exterior de la vivienda. A mayor temperatura, mayor es la porción de agua que puede contener el ambiente sin saturarse. Si la temperatura baja o la presión de vapor de agua aumentan, la humedad ambiental condensará, pasando el agua de estado gaseoso a líquido.

Cinco tipos de humedades que pueden afectar a una vivienda


  • Climática, ocasionada por una mala impermeabilización de la envolvente de la vivienda.
  • Accidental, causada por cualquier situación imprevista como rotura de cañerías.
  • Del suelo, causada por errores en la impermeabilización bajo las fundaciones.
  • Por condensación.
  • De la construcción, producida por la no evaporación del agua del proceso de edificación, quedando retenida al interior del muro.
  • Acondicionamiento Técnico en la Provincia de Buenos Aires


    Una investigación realizada por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) asegura que la demanda de energía necesaria para el acondicionamiento técnico se podría reducir un 43 por ciento si las construcciones estuviesen correctamente aisladas en sus techos, paredes, pisos y aberturas. De allí la importancia de la aplicación del Decreto 1.030 reglamentario de la Ley 13.059 de Acondicionamiento Térmico en la construcción bonaerense, que obliga a proyectar y construir de manera eficiente. A partir de ahora todas las construcciones en el ámbito de la provincia deberán cumplir ciertas condiciones mínimas de aislamiento térmico, recurriendo a las normas técnicas IRAM.

    La ley exige de 7 a 8 centímetros de aislante liviano en los techos y 2 centímetros en las paredes, y los profesionales deberán ajustarse a estas cuestiones para cobrar sus honorarios. La autoridad de aplicación de esta ley será el Instituto de la Vivienda, en obras públicas, y las municipalidades, en las privadas.

    DOCUMENTACIÓN TÉCNICA

    El Decreto 1.030 indica que deberá anexar y ser presentadas con la firma del propietario y el profesional responsable del diseño, con el fin de obtener el permiso de inicio de obra, la siguiente documentación:

  • a) Planilla de cálculo de la Resistencia Térmica “R” y Transmitancia Térmica “K” para cada envolvente, para condición de invierno y verano.
  • b) Verificación de las Condiciones Higrotérmicas de los paños centrales, riesgo de Condensación Superficial y de Condensación Intersticial según IRAM 11.625.
  • c) Verificación de las Condiciones Higrotérmicas de puntos singulares, riesgo de Condensación Superficial y Condensación Intersticial según IRAM 11.630. Planilla de verificación del coeficiente “G” y carga térmica admisible según IRAM 11.604.
  • La temperatura y las condiciones de uso interior de una casa facilitan que el vapor de agua se incremente, producto de la respiración de las personas y las distintas actividades de un hogar. Dentro de un recinto condensarán primero, y de forma visible, los vidrios. Luego los elementos metálicos, y finalmente, los muros y otras superficies.

    La condensación superficial otorga el ambiente propicio para la formación de hongos, afectando la materialidad de la vivienda y su vida útil.

    Los efectos se observan frecuentemente alrededor de las ventanas, pues el vidrio, al enfriarse más rápidamente que el resto del muro, satura el vapor de agua. También se aprecian en los cielorrasos de ambientes con mayor humedad, como baños y cocinas, debido a que el vapor de agua, ante una temperatura cálida, tiende a subir.

    El problema se soluciona ventilando la vivienda para eliminar el aire saturado de vapor de agua. Además, se debe utilizar en toda la envolvente un sistema de aislación con un espesor adecuado, de manera de no tener gradientes de temperatura y cuidando que éste sea continuo para evitar puentes térmicos.

    Condensación intersticial

    Los sistemas de aislación térmica exterior impiden o retardan el paso del calor desde el interior hacia el exterior, manteniendo el muro a una temperatura similar a la que habrá dentro del hogar. En tanto, la aislación térmica interior retiene el calor delante del muro, no detrás. Así, el elemento se mantiene frío y con menor capacidad de contener vapor de agua. Entonces se produce el fenómeno llamado condensación intersticial, que se presenta entre el muro y el aislante térmico.

    Por la diferencia de presión entre el ambiente interior y exterior, el vapor de agua tiende a escapar a través de la porosidad de los materiales hacia el exterior frío. Por naturaleza, los materiales oponen resistencia a este paso, una característica denominada resistividad al vapor. Pero el vapor condensará si cuando busca salir al exterior toma contacto con superficies frías. Cuando estas superficies se encuentran en capas interiores del muro se origina condensación intersticial. La humedad en estas zonas es difícil de detectar, afecta la calidad de los materiales, y aumenta su conductividad, perdiendo eficiencia en el aislamiento térmico.

    El aislamiento por la cara exterior del muro tiende a ser más eficiente al evitar la condensación superficial e intersticial y eliminar los puentes térmicos. Sin embargo, su costo es mayor en comparación al aislamiento incorporado dentro del muro. En el caso del aislamiento interior, si bien existe riesgo de condensación, esto se puede evitar incorporando una barrera de vapor.

    Las barreras resistentes a la difusión de vapor de agua consisten en materiales en forma de lámina que evitan el paso de aire cargado de humedad a través de los muros. La barrera de vapor puede estar compuesta por un polietileno de bajo espesor, un papel asfáltico o un papel vinílico, entre otras alternativas.

    Recomendaciones

    La barrera de vapor siempre debe ponerse hacia el interior de la vivienda, para evitar que éste penetre al muro. Es importante que, al igual que la aislación térmica, sea continua y por toda la envolvente, incluyendo cielorrasos y pisos. Si queda algún espacio donde no haya barrera se generará una fuga de vapor y puentes térmicos en los sistemas de aislación. Se puede gastar mucho dinero en materiales de calidad, pero si no se cuida la buena ejecución en la obra los resultados no van a ser los esperados.

    La barrera de vapor y/o humedad no son lo mismo. Muchos incorporan barrera de vapor, sin necesitarla, por poseer un sistema de aislamiento térmico exterior. Al colocarla por la parte exterior del muro se generan problemas de condensación que originalmente no se tenían. Esto ocurre debido a que una vez que el vapor penetró el muro por su cara interior, al encontrarse con una barrera de vapor que no le permite salir al exterior la humedad queda en el muro.

    En tanto, la barrera de humedad es una capa impermeabilizante, como un fieltro asfáltico, que impide el paso de lluvia hacia el interior del muro, siendo importante que permita el paso de vapor para que no se produzca condensación intersticial.

    Los problemas ocurren porque al escoger un método de aislación térmica falta hacer un análisis del riesgo de condensación, efectuando un cálculo para cada solución donde la temperatura de rocío quede al exterior del muro. El sistema escogido debe diseñarse considerando variables como clima exterior, condiciones ambientales interiores, cantidad de personas que habitarán dicho lugar y condiciones de uso.

    La vivienda no debiera tener problemas de condensación al seguir recomendaciones como ventilar frecuentemente, mantener una determinada temperatura interior y desarrollando actividades normales.

    Resumiendo

    Los sistemas de aislación térmica brindan un confort de temperatura y un ahorro de energía, ayudando a eliminar los problemas por condensación superficial.

    En el caso de la aislación interior, es importante tomar precauciones para evitar que errores en el cálculo, diseño o instalación de estos sistemas produzcan condensación, dañando los materiales y haciéndolos perder su aislación térmica.

    Una buena solución es la utilización de barreras de vapor, las que deben instalarse siempre por la superficie más cálida del muro, generalmente la interior.

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